viernes, 7 de agosto de 2009

Vínculo


Se alterna el vínculo mientras se mece en marañas de fiesta. Al otro día se dice que está todo bien y que nos vamos a volver a ver. Sin embargo hay un exceso de energía que mueve materia, entonces nos encontramos en la diyuntiva de seguir y darnos contra la pared, o abandonar la empresa de antemodo. En el 90% de los casos, suele suceder que nosotros damos pero no recibimos. Entonces, donde está esa fórmula sideral de intercambio? Qué hacemos mal como para llegar a pensar que lo que damos no nos debe ser retribuido? Por ahí son abstracciones sin sentido que lo único que dejan son mas que cuestiones taladrando la sien. Pero sin embargo, nos encanta que esa noche hayamos tenido relación, y aunque al final nos mentimos sobre el final de la noche, esa esperanza efímera es lo que mantiene vivo el buen humor. Tal vez catando y catando, encontremos buena cosecha, que por buena no tiene que ser si o si añeja, puede ser jóven y estar dando sus primeros pasos. Todo vale, todo llena en esos primeros diez minutos. Una, dos, tres copas y nos conocemos de toda la vida. Intercambiamos anécdotas y casi mágicamente tenemos el tupé de decir que somos muy parecidos. Quizás el tiempo dé la razón, pero hacia el final de la noche sabremos que esas espectativas serán disueltas con los humo-proyectos entre despedidas. Tal vez es hora de cambiar de táctica, tal vez es hora no darle tanta energía, tal vez no es la forma correcta... tal vez... tal vez...
Pero todo es una ruleta rusa, en este desesperado intento por conseguir un amigo.